EQUO Aragón en el día mundial de la Justicia Social 20 de febrero

El jueves 20 de febrero se celebra el día mundial por la Justicia Social. Como ocurre con muchas otras cuestiones, el hecho de tener un día señalado en el calendario para conmemorar la Justicia Social, es un claro indicador de lo lejos que estamos de alcanzarla.

Hablar de Justicia Social es hablar de desigualdad, de dificultades de acceso a servicios públicos, de desempleo, de desahucios… y de otras muchas tragedias personales y colectivas. A pesar de ser un objetivo en la acción política y también para muchas organizaciones sociales, estamos muy lejos de sentir y de vivir una auténtica Justicia Social. Recientemente un informe de Intermon Oxfam revelaba que únicamente 85 personas en el mundo acumulan más riqueza que más de 3000 millones de personas. En España, tan sólo 20 personas acumulan más riqueza que el 20% de la población.

Estos datos y otros muchos más que nos hablan de pobreza y de exclusión social, revelan la extrema urgencia en nuestra sociedad de repartir la riqueza. Sin embargo, vivimos en un sistema que necesita de la desigualdad y de la acumulación para perpetuarse, siendo la pobreza un corolario lógico. La Unión Europea pone trabas al acceso de las personas inmigrantes que llegan del sur, consintiendo la muerte de muchas de ellas, al tiempo que Suiza, país rico de Europa, pone trabas a que ciudadanos y ciudadanas de la UE se aprovechen de la riqueza suiza. Son ejemplos paradigmáticos reveladores de que los pobres son rechazado en numerosos contextos.

Mientras tanto, los discursos políticamente correctos se autojustifican en la legalidad, en acuerdos internacionales, en las instituciones sociales y políticas, etc. para que nada cambie. Ya es hora de que al discurso político y social le añadamos el discurso moral. Es indignante e inmoral que existan situaciones de pobreza y de exclusión social. Su existencia y su prolongación en el tiempo son síntomas de un sistema estructuralmente violento, que sume a sus miembros en la desigualdad y hace convivir a personas que apenas sobreviven junto con otras que nadan en la abundancia. Debemos denunciar que esto es moralmente reprobable e indeseable y recordar, como señalaba San Jerónimo en el siglo IV, que todo rico o es ladrón o heredero de ladrón. Desde la perspectiva del bien común, ¿no es, acaso, la acumulación una forma de robar?.

Este discurso moral no pretende únicamente señalar y denunciar, sino subrayar que la política, como gestión del bien común, debe regirse por los valores como la igualdad, la solidaridad, la cooperación y alejarse de los principios que el capitalismo a ultranza nos ha inculcado: el individualismo, la búsqueda del interés individual y del beneficio a toda costa, la justificación la pobreza por causas individuales, etc.

Tenemos mucho por hacer tanto social como personalmente. En el día mundial de la Justicia Social sería un buen ejercicio pensar en cómo es nuestra propia vida, en qué valores se sustenta, cuáles son nuestras aspiraciones y qué ética orienta nuestros ideales políticos. De otro modo, seguiremos celebrando el deseo de algo que no conseguiremos jamás.

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