El Parlamento Europeo impulsa una ambiciosa política energética para la UE

El Parlamento aprobó hoy tres informes legislativos que darán forma a la política climática y energética de la UE para la próxima década

El eurodiputado de EQUO y miembro de la comisión de Energía del Parlamento Europeo (ITRE), Florent Marcellesi, ha comentado cada uno de los informes aprobados.

En cuanto a la directiva de energías renovables, donde fue ponente para la Comisión de Desarrollo, ha dicho:

El Parlamento pide una política energética y climática ambiciosa y socialmente responsable para 2030 y 2050. Gracias a los Verdes, el concepto de ‘comunidades de energía renovable’ aparece por primera vez en la legislación europea. La ciudadanía es un actor fundamental para la transición hacia una Europa limpia y renovable. De este modo, se crean nuevos derechos a nivel de autoconsumo individual o colectivo de energía renovable, incluyendo la producción, almacenamiento, venta y distribución de energía limpia. En particular permite desbloquear su desarrollo en España, donde las nocivas medidas del Gobierno del PP a favor de las eléctricas como el impuesto al sol habían conseguido impedir de facto el autoconsumo y producción de energía renovable“.

Nos alegramos también de la eliminación del aceite de palma del mix renovable para 2021 y de que se hayan puesto un límite, aunque insuficiente, a los agromcombustibles que provocan deforestación y compiten con las tierras de cultivo. Las tierras deben servir primero para alimentar a las personas, no a los coches”.

Con respecto a la ley marco de clima y energía (“gobernanza”), ha declarado:

El Parlamento ha asumido una posición histórica y coherente con los compromisos climáticos de la UE. Es la primera vez que la legislación europea desarrolla objetivos específicos que cubren el 35% de la energía renovable y el 35% de la eficiencia energética, una estrategia de metano y un dispositivo para luchar contra la pobreza energética. Esta política ayudará a desarrollar una verdadera independencia energética, crear empleo, luchar contra la pobreza energética y garantizar inversiones para la transición energética“.

Además de ser coherente, la gobernanza propuesta proporciona una plataforma para el diálogo entre la sociedad civil, las ciudades, las regiones y los gobiernos. Será necesaria mucha transparencia para que los intereses del oligopolio eléctrico no socaven el interés primordial de garantizar el bienestar de las personas respetando los límites del planeta”.

Finalmente, en relación a la revisión de la directiva de eficiencia energética (EED), ha comentado:

La reducción de nuestro consumo de energía debe ser una prioridad para luchar contra el cambio climático, cumplir nuestros compromisos del acuerdo de París y avanzar hacia la soberanía energética. Por eso, hemos incluido en la directiva el objetivo del 35% de eficiencia energética para 2030. Las reformas que implicará esta medida suponen también una oportunidad para generar empleo, combatir la pobreza energética y contribuir a nuestra salud y bienestar”.

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