EQUO advierte que la aprobación de la LOMCE supone un paso atrás en nuestro modelo educativo

escuela publica de todos para todosPara EQUO, en un contexto de profundos recortes educativos, la aprobación de la LOMCE (Ley de Mejora de la Calidad Educativa) es un jarro de agua fría más sobre la comunidad educativa y la ciudadanía en general que desde el principio han mostrado su rechazo a esta norma anticuada y mercantilista.
EQUO ha afirmado que estamos ante una ley profundamente ideológica que introduce principios retrógrados, alejados de lo que debería ser un modelo educativo del siglo XXI, al tiempo que continúa sin resolver los problemas actuales, en estos momentos aún más acusados por la falta de inversión.
Para EQUO la ley introduce elementos como considerar el español como lengua vehicular en toda España, la eliminación de Educación para la ciudadanía, el blindaje de los centros que segregan por sexo o la decisión de que la religión pase a ser materia de una especialidad y que por tanto cuente para la nota media, que son incomprensibles y que solo responden a la presión de los sectores más conservadores y a una concepción de la sociedad y de la Educación antigua y más propia de otra época.
Además, EQUO ha alertado sobre la mercantilización de la Educación que subyace en la LOMCE y que se evidencia porque aumenta el peso del sector privado en la gestión educativa, por ejemplo con la incorporación de evaluadores externos para las pruebas de nivel o reválidas que tendrán que pasar los alumnos para continuar sus estudios; además, se fomenta la competencia entre centros, en lugar de la cooperación.
En este sentido, para EQUO es especialmente significativo que el Partido Popular no haya conseguido ningún apoyo parlamentario para esta ley y que prácticamente haya un consenso en derogarla en cuanto sea posible. Este hecho ejemplifica, a juicio de EQUO, cómo se ha tramitado la ley, sin ningún tipo de diálogo o interés por llegar a acuerdos, algo que debería ir en contra la esencia de cualquier ley de educación, y que deja claro también la falta de talante democrático y empatía del ministro de Educación José Ignacio Wert, uno de los menos queridos por la ciudadanía.
EQUO ha vuelto a insistir en el valor fundamental de la educación como herramienta para el progreso y la convivencia democrática y la necesidad de aumentar la inversión, ya que no hacerlo hipoteca nuestro presente y futuro.

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