EQUO lamenta que la nueva Ley de Costas responda a intereses privados y no a la preservación del litoral

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPara EQUO, la modificación de la ley 22/1988 no sólo obedece a intereses privados sino que atenta contra uno de los principales activos turísticos y medioambientales de nuestro país, su litoral. Además, la formación lamenta que el Grupo Parlamentario Popular vuelva a usar su mayoría absoluta para no tener en consideración a otros grupos, como es el caso de Compromís-EQUO, que presentó una enmienda a la totalidad de la nueva ley el pasado mes de noviembre.
EQUO critica que dicha ley, que se ha aprobado este martes, reportará importantes perjuicios sobre nuestras costas al alargar la renovación de las concesiones DPMT (dominio público marítimo-terrestre) por 75 años, algo a lo que se suma la reducción de la franja servidumbre de la protección de 100 a 20 metros. La formación también denuncia la exclusión del DPMT de algunos núcleos urbanos y parte del litoral de Formentera sin argumentar los motivos e incumpliendo el principio de igualdad. Otro aspecto discutible es su deficiente planificación, que no prevé los efectos del cambio climático en las próximas décadas.
EQUO argumenta que hay motivos para modificar la ley de 1988, pero sólo si con ello se aumenta y garantiza la protección del litoral. Por contra, el presente proyecto plantea salvar del derribo a 3000 chiringuitos y varios miles de viviendas que, según la legislación vigente, son ilegales. Para EQUO, la nueva Ley de Costas abre paso a la especulación urbanística de nuestro litoral, anteponiendo los intereses privados sobre la protección de un bien común. La recuperación del ladrillo como motor económico sólo puede traer desastrosas consecuencias en contexto en el que, dado creciente cambio climático, es imprescindible el desarrollo sostenible.

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